Esta estación de anillamiento científico de aves silvestres viene funcionando desde hace más de una década, por lo que se tienen muy bien documentados los controles. En el caso de los agateadores se comprobó que los individuos previamente anillados se recuperaban con una serie de material adosado a la anilla que, en algunos casos, llegaba a producir serias heridas en el tarso del ave. Ante esta circunstancia se tomó la decisión de no anillar a esta especie y para comprobar el número de agateadores que capturábamos por temporada, lo que hicimos fue establecer una metodología de marcaje mediante un pequeño corte en una determinada pluma primaria o secundaria. De esta forma éramos capaces de saber si el agateador que teníamos en la mano era un control o no de esa misma temporada.
Pero, ¿qué tipo de material provocaba estas heridas en el tarso de estas aves cuando se adosaba a las anillas? Pues bien, antes de comenzar con nuestra teoría, he de decir que estamos abiertos a cualquier comentario que pueda establecer la causa definitiva, y que se trata de eso, de una simple teoría.
En primer lugar consideramos que este material puede ser producido por un conjunto de factores. En cambio, gracias a José Antonio Lapeña, pensamos que el principal de estos factores sea un polilla denominada Yponomeuta.
Las orugas de esta polilla producen un habitáculo en el que se refugian de los depredadores a la par que pueden seguir alimentándose de las plantas que han rodeado.


Ésta es una hipótesis más entre otras que se han barajado, como que el material adosado a las patas pertenece a las semillas de los chopos y que es agregado junto a otros materiales por sustancias pegajosas como pueden ser las escretadas por los pulgones.
En definitiva, sea lo que sea nos ha llevado a no anillar esta especie en la Presa del Rey.
Agradecer a José Antonio Lapeña las fotografías y su sabiduría al respecto de este insecto.